CHACO
El incendio del tren en Cordoba que expone el abandono del sistema ferroviario
Mientras el fuego en un tren de Córdoba recorrió los medios nacionales, en Chaco el desfinanciamiento ya había paralizado un ramal clave sin la misma visibilidad.
El incendio de una formación del Tren de las Sierras en Córdoba, ocurrido a comienzos de febrero cuando el servicio partía desde Cosquín, volvió a poner en agenda el estado crítico del sistema ferroviario argentino. Aunque el hecho no dejó víctimas fatales, las imágenes del fuego, la evacuación de pasajeros y la interrupción del servicio tuvieron impacto nacional. Sin embargo, el episodio aparece cada vez más como un síntoma de un proceso más profundo: la desfinanciación sostenida de Trenes Argentinos y el deterioro general del sistema.
Desde hace meses, los gremios ferroviarios vienen advirtiendo públicamente sobre esta situación. Tanto La Fraternidad —sindicato que nuclea a conductores de trenes— como la Unión Ferroviaria señalaron en comunicados y declaraciones públicas que el recorte de recursos afecta directamente el mantenimiento del material rodante, la provisión de repuestos y la seguridad operativa. En ese marco, alertaron que la falta de inversión “pone en riesgo la continuidad y seguridad de los servicios”, especialmente en los ramales regionales.
Ese escenario ya se había manifestado con claridad en el NEA, aunque sin la misma cobertura mediática. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el servicio ferroviario que une Presidencia Roque Sáenz Peña con Chorotis, en el interior de la provincia del Chaco, atravesó una seguidilla de problemas operativos que culminaron con la suspensión del ramal. La causa inmediata fue la falla mecánica de la única locomotora disponible para el recorrido.
Desde los sindicatos ferroviarios explicaron que este tipo de situaciones no responde a hechos excepcionales. En distintos documentos y pronunciamientos, remarcaron que la inexistencia de unidades de respaldo y la demora en las reparaciones están directamente vinculadas a la falta de presupuesto, a la paralización de compras de repuestos y a la reducción de áreas técnicas dentro de Trenes Argentinos. En algunos casos, incluso denunciaron que las formaciones continúan circulando “en condiciones precarias” por no contar con los insumos necesarios.
La problemática se inscribe en un contexto más amplio de ajuste. Durante 2024 y 2025, los gremios ferroviarios rechazaron los despidos, cierres de áreas y recortes impulsados por el Gobierno nacional, advirtiendo que esas medidas debilitan la capacidad operativa del sistema. Según señalaron, la desarticulación de sectores clave y la reducción de personal especializado impactan directamente en el mantenimiento y la prevención de fallas.
Para las provincias del interior, el impacto es aún mayor. El tren Sáenz Peña–Chorotis no es solo un medio de transporte: es una herramienta de integración regional y acceso a derechos para comunidades con pocas alternativas. Su paralización volvió a evidenciar la desigualdad en el tratamiento de los ramales regionales, históricamente postergados frente a los servicios del área metropolitana.
Desde esta perspectiva, el incendio en Cosquín no debería leerse como un hecho aislado ni tapar lo ocurrido en Chaco. Por el contrario, expone de forma cruda lo que los sindicatos ferroviarios vienen denunciando desde hace tiempo: sin financiamiento, el sistema se deteriora y las consecuencias llegan en forma de suspensiones, fallas y accidentes. Cuando un tren se prende fuego o deja de circular, lo que se quema o se detiene no es solo una formación, sino una política pública abandonada.
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