AZOS DEL 69
La chispa que encendió la resistencia: comunistas en el Correntinazo y Cordobazo
Bajo la dictadura de Onganía, el ajuste económico de Krieger Vasena profundizó el malestar social con inflación, salarios congelados y beneficios para los grandes monopolios, en un clima de creciente radicalización política y estudiantil.
Por Jere Giordano
En 1969, Argentina vivía bajo la dictadura de Onganía, un régimen que, a pesar de sus supuestos "éxitos" económicos, generaba un creciente descontento social.
El plan de "normalización" del ministro Krieger Vasena beneficiaba principalmente a los grandes monopolios extranjeros, mientras que los sectores populares sufrían la inflación, el congelamiento de salarios y de convenios colectivos.
Este clima de malestar, sumado a la radicalización de amplios sectores sociales y el cincuenta aniversario de la Reforma Universitaria, sentó las bases para un estallido social.
La historia de la resistencia popular en Argentina está marcada por hitos como el Correntinazo y el Cordobazo de 1969, movimientos que no solo desafiaron a la dictadura de Onganía, sino que también evidenciaron la capacidad de organización y lucha del pueblo.
En estas gestas, el Partido Comunista y sus militantes jugaron un papel crucial, tanto en la articulación de las demandas obrero-estudiantiles como en la confrontación directa con el régimen.
Hoy, a 57 años de aquellos eventos, la memoria de Juan José Cabral y la lucha por una universidad pública y popular resuenan con fuerza en un contexto de nuevas amenazas a la educación y los derechos sociales.
El Correntinazo: La antesala del estallido
Todo comenzó en mayo de 1969 con la protesta universitaria en Corrientes. Los estudiantes de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) se manifestaban contra el alza de precios y la privatización del comedor estudiantil.
En la represión de estas manifestaciones, fue asesinado el estudiante de medicina Juan José Cabral. Este trágico suceso no fue un hecho aislado, sino el resultado de una acumulación de "bronca, organización y conciencia política de estudiantes y trabajadores", reza el último comunicado de la Federación Juvenil Comunista de Corrientes, que enfrentaban un proyecto de país basado en el ajuste, la represión y la exclusión.
El Correntinazo, ocurrido el 15 de mayo de 1969, fue un antecedente directo de los movimientos que se extenderían por el país. La Federación Juvenil Comunista (FJC) tuvo un rol activo en el movimiento estudiantil, y el Partido Comunista (PC) conducía uno de los sindicatos más importantes de la época, el SMATA.
Militantes como Félix López, quien sufrió seis meses de detención por facilitar el ingreso de estudiantes a la CGT y prestar el mimeógrafo del sindicato, demostraron el compromiso y la valentía de la militancia comunista en la lucha contra la dictadura. La unidad obrero-estudiantil fue clave en esta epopeya popular, sentando un precedente para lo que vendría.
El Cordobazo: La unidad obrero-estudiantil que doblegó a la dictadura
A mediados de mayo, las protestas se intensificaron. En Rosario, el estudiante de Económicas Ramón Bello fue asesinado, sumándose a la lista de víctimas fatales. En Córdoba, uno de los epicentros más radicales del sindicalismo nacional, los obreros se lanzaron a la lucha, acompañados por los estudiantes. La provincia era un hervidero de sindicatos clasistas y figuras como Agustín Tosco y Elpidio Torres de la CGT.
El 29 de mayo, el movimiento obrero cordobés se unió para realizar una huelga general. Los trabajadores del complejo automotriz se dirigieron al centro de la ciudad, intentando confluir con las columnas de estudiantes.
La policía intentó frenarlos, pero el avance fue imparable. La primera víctima fue el joven obrero Máximo Mena, lo que desató un estallido popular. El centro cordobés se convirtió en un caos de trincheras, barricadas y enfrentamientos.
La policía retrocedió, y solo el 30 por la tarde, con la intervención de las fuerzas militares, el gobierno recuperó el control. La represión fue total, con muchos dirigentes apresados y juzgados por Consejos de Guerra. Al menos catorce personas murieron en el Cordobazo.
El Partido Comunista de Córdoba, con la consigna "Con la acción de las masas derrotar la dictadura fascista de Onganía", jugó un papel fundamental en la organización del Cordobazo.
El Comité Provincial del PC, a través de su frente sindical, propuso a Agustín Tosco organizar un paro activo, idea que fue aceptada y aprobada por la CGT. Militantes como Alberto Caffaratti, Jorge Canelles (Secretario General de la UOCRA de Córdoba), Dios (Secretario General ferroviario de Belgrano), Luis Reinaudi y Reyes Martínez, tuvieron una participación activa en el movimiento obrero.
El PC organizó a sus militantes en un plan de concentración y enlace, formando piquetes y sumando a la gente a la movilización. La columna del Smata, por ejemplo, movilizó a 7.000 obreros. El asesinato de Máximo Mena, obrero de la Renault y estudiante, impulsó aún más la unidad en acción, desbordando a las fuerzas de represión.
El Cordobazo fue el fin de Onganía, demostrando que la "misión suprema de la 'Revolución Argentina'" había fracasado. El régimen militar quedó "herido de muerte". Dirigentes como Agustín Tosco y Jorge Canelles fueron condenados a 10 años de prisión, y Coco Miró, dirigente estudiantil y militante de la FJC, a 8 años. Sin embargo, la continuidad de la acción popular logró que estas condenas se redujeran significativamente.
La lucha continúa: El legado del Correntinazo y Cordobazo en la actualidad
Hoy, 57 años después, la lucha por una educación pública, gratuita, científica y popular vuelve a tener una enorme vigencia. El gobierno de Javier Milei, con sus políticas neoliberales, pretende "arrasar con derechos históricos conquistados", dice Daniel Donner, militante d ela FJC correntina, y convertir la educación en un privilegio. La Ley de Financiamiento Universitario no se cumple, y las universidades públicas enfrentan un vaciamiento presupuestario.
En este contexto, el movimiento estudiantil vuelve a las calles, como en el 69. La Federación Juvenil Comunista sigue activa, y la memoria de Juan José Cabral es levantada en homenajes que buscan reivindicar la lucha obrero-estudiantil.
Se discute la necesidad de una "segunda autonomía universitaria", expresa Donner, que no esté subordinada al mercado ni a los intereses del capital financiero, y que forme profesionales comprometidos con las necesidades del pueblo argentino.
La historia del Correntinazo y el Cordobazo enseña la importancia de la unidad obrero-estudiantil, la organización popular y la lucha colectiva contra los modelos de exclusión.
Como dijo Agustín Tosco, "la dignidad y el coraje de un pueblo florecen y marcan una página en la historia argentina y latinoamericana que no se borrará jamás".
Ese fuego, "que es del espíritu, de los principios, de las grandes aspiraciones populares, ya no se apagará jamás". La participación de los comunistas en estas gestas históricas es un recordatorio de que, frente a la adversidad, la organización y la conciencia de clase son invencibles.
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