CRISIS

Renunció el ministro de Hacienda y Finanzas de Corrientes

Marcelo Rivas Piasentini dejó su cargo el 25 de marzo en Corrientes tras el escándalo por descuentos a docentes, en medio de un conflicto salarial creciente que tensiona al gobierno de Juan Pablo Valdés.

Un análisis de Nueva Mirada

La renuncia del ministro de Hacienda y Finanzas de Corrientes, Marcelo Rivas Piasentini, se concretó el 25 de marzo de 2026 luego de que el gobernador Juan Pablo Valdés le solicitara el apartamiento en plena crisis por los descuentos salariales a docentes. 

El hecho ocurrió en el marco de un conflicto educativo en ascenso, tras una liquidación errónea que derivó en quitas de entre el 40% y el 90% de los haberes de trabajadores que habían adherido a medidas de fuerza. La decisión fue confirmada oficialmente y se vincula de manera directa con la escalada del conflicto.

La salida de Rivas Piasentini no puede leerse como un hecho aislado ni meramente técnico. Se inscribe en un escenario de creciente conflictividad social, con movilizaciones docentes que ya venían en aumento y que, en los últimos días, comenzaron a adquirir un carácter más extendido. 

El error en la liquidación salarial —explicado desde el gobierno como una “acumulación de ítems”— impactó de lleno en el ingreso de miles de trabajadores y terminó funcionando como detonante de un malestar previo.

Desde el oficialismo se intentó encuadrar la situación como un problema administrativo puntual. Sin embargo, la magnitud de los descuentos expone una política salarial bajo tensión, con dificultades para sostener el poder adquisitivo frente a la inflación y con respuestas que, lejos de descomprimir, agravan el conflicto. La decisión de aplicar quitas masivas a quienes ejercieron su derecho a huelga terminó profundizando el enfrentamiento con el sector docente.

En ese contexto, el pedido de renuncia aparece como un movimiento político orientado a descomprimir la crisis sin alterar el rumbo de fondo. La figura del ministro opera como fusible de una decisión que responde a una línea de gobierno más amplia. 

No es un dato menor que Rivas Piasentini llevaba casi ocho años en el cargo, atravesando distintas etapas sin sobresaltos significativos, lo que refuerza la idea de que su salida responde a una coyuntura crítica más que a una revisión estructural de su gestión.

El conflicto docente se consolida así como el eje central de la crisis. No solo por el impacto económico inmediato, sino por su dimensión política. La protesta educativa en Corrientes se articula con un escenario nacional de reclamos salariales, pero adquiere particular intensidad por la acumulación de tensiones locales. Los descuentos, lejos de disciplinar, ampliaron la protesta y contribuyeron a instalar un clima de mayor confrontación social.

El eventual reemplazo dentro del mismo equipo económico —con nombres surgidos de la estructura interna del ministerio— sugiere continuidad antes que cambio. No hay señales de una modificación en la orientación de la política fiscal, lo que abre interrogantes sobre la capacidad del gobierno para encauzar el conflicto en el corto plazo.

En términos más amplios, la renuncia deja expuesta una lógica de gestión que prioriza el orden fiscal incluso a costa de tensionar el vínculo con sectores estratégicos como la docencia. Cuando ese equilibrio se rompe, como ocurrió con los descuentos masivos, el costo político se vuelve inmediato.

El episodio, además, reactiva una memoria política provincial en la que los conflictos salariales docentes han funcionado históricamente como puntos de inflexión. El clima actual, marcado por movilización y descontento, vuelve a poner en discusión la estabilidad del esquema político y económico vigente.

La salida del ministro no cierra la crisis. Por el contrario, la vuelve más visible y plantea un escenario abierto, en el que el conflicto docente continúa siendo el principal factor de presión sobre el gobierno provincial.

Salarios Conflicto Crisis Renuncia