31-03-2017 / 18:59
Una nueva estrategia para arrebatarnos Venezuela


“Cuando está en juego el futuro de un proyecto político que expresa a las mayorías populares, es necesario que los sectores democráticos más avanzados desarrollen una mirada profunda que vaya más allá de la visión sacrosanta de las instituciones republicanas”, nos dice el autor de la nota sobre la situación que se vive en Venezuela.
(Por Alejandro Forni*)

Desde la muerte de Hugo Chávez, la oposición venezolana ha impulsado todo tipo de campañas desestabilizadoras tratando de derrotar a la revolución bolivariana. La llegada al poder de gobiernos neoliberales en la región le ha dado un espaldarazo a esta política de  la derecha que, hasta el día de hoy, no ha podido descifrar el acertijo para que las elites vuelven retomar el poder mientras millones de venezolanos batallan bajo la advocación del Comandante Chávez.

Este 30 de marzo Venezuela es noticia de todo el mundo, La sentencia 156 emitida la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) declara que las competencias de la Asamblea Nacional (AN) serán ejercidas directamente por esta sala o por quien ella defina mientras persista la situación de desacato de la Asamblea. Esto ha calentado el escenario político regional y mundial dándole lugar a una campaña orquestada por los EEUU que denuncia que en Venezuela se concretó un Golpe de Estado.

Fronteras afuera del país la Organización de Estados Americanos (OEA) y su Secretario General Luis Almagro, son los principales  promotores de la campaña contra Venezuela y exigen la implementación de la Carta Democrática argumentando que se ha producido una ruptura constitucional. Se suman a las acciones, el gobierno de Perú que retira su embajador, el gobierno uruguayo  y el de México que dé garantías constitucionales a sus habitantes poco puede decir.

Para refrescar la memoria

En las elecciones legislativas del 6 de diciembre del 2015, donde la derecha tuvo un importante triunfo, se denunciaron varios hechos de fraudulentos. Los más resonantes por su espectacularidad  se dieron  en el estado Amazonas. Movilización de extranjeros para votar, apoyados por los gobiernos fronterizos como Colombia, documentaciones falsas y ocupación paramilitar durante los comicios, grabaciones de la secretaria de la gobernación de Amazonas Victoria Franchi ofreciendo en persona dinero a quienes votaran candidatos de la oposición, fueron algunas de los hechos que desembocaron denuncias penales y ante el poder electoral venezolano.  Por estas razones el TSJ suspendió las proclamaciones de los diputados del estado Amazonas. Sin embargo, la oposición al chavismo exaltada por el triunfo electoral persistió en la idea de juramentar a la AN a los diputados de ese estado. Con ellos alcanzarían la mayoría absoluta adquiriendo, además, facultades especiales para derogar leyes orgánicas fundamentales como las que garantizan la educación pública o la ley orgánica del trabajo. Fue por estas razones que el TSJ declaró a la Asamblea Nacional en desacato y señaló  sus decisiones como nulas mientras continúen en esa situación.

Desde entonces la oposición se ha negado sistemáticamente a anular la juramentación de los “DIPUTRUCHOS” que son los que garantizan esa mayoría mediática con la que, por ejemplo, se animaron a declarar que Nicolás Maduro había incurrido en “Abandono del Cargo” cuando realizaba una gira fuera del País.

La cuerda se tensa

A nadie escapa que Venezuela está sometida a una política de aniquilamiento del proceso que incluye la rendición por hambre de la voluntad de las mayorías populares. La política contra el acaparamiento y el contrabando del gobierno venezolano arrojan como evidencia que Colombia se ha convertido en el principal destino hacia donde se fugan todos los alimentos que se le quitan al pueblo venezolano convirtiéndose esto en una agresión a la revolución inmersa en una guerra Económica. Con el resultado electoral a su favor, el 2016 fue el año donde la derecha  intensifico esta guerra quizás porque especularon con un rápido resultado, que hasta ahora no logran.

Una vez alcanzado el objetivo de controlar el parlamento, la estrategia de sabotaje se agudizo en el plano económico. Manipulación del tipo de cambio mediante el desarrollo de un mercado paralelo de cotización del dólar que influyo en un 70% en el proceso inflacionario durante el 2016.  Desabastecimiento programado de bienes de primera necesidad  en donde las empresas del Emporio Polar, que concentran el 60% de la producción de los alimentos como harina, aceite y arroz, redujo su producción durante los últimos meses del 2016 en un 80% argumentado la escases de dividas para fomentar la producción. Bloqueo financiero internacional, en este caso lo grotesco no tiene límites, el banco Central de Colombia paso de pagar 5 pesos colombianos por cada Bolívar a pagar 280, lo que fomento la creación de una burbuja especulativa en la frontera colombo venezolana que dejó como saldo la casi inexistencia de circulante al interior de Venezuela, lo que se tradujo en mayor especulación en el precio de los alimentos y productos esenciales. Las investigaciones arrojaron que detrás de estas maniobras estaban el Citibank y el grupo JP Morgan. Estas son algunas de las acciones emprendidas por la derecha para derrocar el legado de Chávez.

Pero es importante remarcar cual ha sido la actitud del gobierno bolivariano para hacer frente a los planes desestabilizadores. Primero ha dado a conocer a la opinión pública mundial sobre el desarrollo de la guerra económica. Luego ha fomentado la construcción de instancias de dialogo con la oposición para un tratamiento político de la situación. Por último ha tomado las medidas para hacer frente a la guerra económica y salvaguardar el bienestar de la población. Estas medidas se centraron en controlar el tipo de cambio que fomenta la inflación y quebrar la cadena de contrabando poniendo en las calles la estructura del estado para fiscalizar y desbaratar estas actividades ilegales.

El golpe en Venezuela lo promueve la OEA

Rápido para los mandados el funcionario uruguayo al servicio de los EEUU planteó, en coincidencia con el vocero de la Asamblea en desacato Julio Borge, que  en Venezuela se llevó a cabo un supuesto auto-golpe de Estado contra la Asamblea Nacional. Lo anterior en consonancia con las declaraciones del político preso Leopoldo López, que mandaba a incendiar hospitales en el 2015, que ahora clama por una intervención extranjera en Venezuela.

Las declaraciones de Almagro no serían más que anécdotas sino fueran hechas a coro con las que exclaman los gobiernos de las nuevas derechas de Sudamérica que ven, en esta situación, la posibilidad de ahogar el bastión donde se impugno por primera vez al neoliberalismo.

La implementación de la Carta Democrática de la OEA, como lo piden Macri, el presidente peruano Kuczynski y Almagro, significaría poner en marcha medidas más rigurosas de agresión. La instalación de un bloqueo económico, seguido del congelamiento de los activos venezolanos en el exterior, la imposición a otros países de no comerciar con Venezuela y posteriormente la llegada de misiones de pacificación multilaterales y ¿por qué no decirlo? misiones militares.

Cuando está en juego el futuro de un proyecto político que expresa a las mayorías populares, es necesario que los sectores democráticos más avanzados de la sociedad, puedan desarrollar una mirada profunda que vaya más allá de la visión sacrosanta de las instituciones republicanas para poder interpretar a cabalidad las cosas que se ponen en juego.

La campaña contra Venezuela tiene implicancias de carácter regional, sin ir demasiado lejos, este próximo domingo en Ecuador las elecciones se desarrollaran en medio de una gran confrontación política. Será de gran relevancia regional lo que allí suceda. No es lo mismo si la balanza consolida un gobierno popular en América del Sur o si la derecha conquista un casillero más en este escenario tan cambiante. Como manda el libreto, el candidato de la derecha ya anuncio que habrá movilización para reconocer solamente el triunfo opositor y cualquier otro escenario ya fue caracterizado de antemano como fraude.

En el caso venezolano, los neoliberales quieren ahogar el mito que dio origen al proceso de integración en nuestra región. Saben que si los gobiernos populares que quedan en pie se sostienen durante este periodo en que los neoliberales asumieron gobiernos, la propia lógica de comparar proyectos populares con proyectos de ajuste contribuirá a retomar la iniciativa allí donde nos derrotaron. Ese es el verdadero sentido de la agresión contra Venezuela, contra Bolivia y contra Ecuador. Resulta necesario que los sectores democráticos en su diversidad pongan el centro en la defensa del proceso, sin que ello signifique no criticar tales o cuales medidas, pero es imprescindible centrar la mirada en la batalla de fondo que es la que se libra por estos días. No podemos permitir que se desbarate mediante acciones articuladas internacionalmente uno de los procesos más profundamente democráticos que trajo este continente.

Por suerte, mejor dicho por persistencia y muy a pesar de las circunstancias actuales, en cada uno de nuestros países los pueblos no se rinden y demuestran que hay perspectivas para seguir soñando. Venezuela Vencerá.

 

* Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Argentina


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