04-05-2018 / 18:51
Recorte del gasto público y suba de tasas: la hora de los timberos


Cinco mil millones de reserva, un recorte para la inversión pública que tiene un piso de treinta mil millones y una tasa de referencia del 40% para que el dólar se quede por arriba de los 22 pesos. ¿Qué va a pasar con las tarifas?
Cinco mil millones de reserva, un recorte para la inversión pública que tiene un piso de treinta mil millones y una tasa de referencia del 40%, todo para que el dólar se quede -tranquilo- por arriba de los 22 pesos ¿Qué va a pasar con el cuadro de tarifas de servicios públicos que fue pautado sobre una perspectiva de un dólar a veinte pesos?

Como corolario de una semana en la que los timberos que se esconden detrás del eufemismo “mercados” ganaron como pocas veces -sobre todo en tan poco tiempo-, La Rosada reaccionó con medidas que intentan volver a lograr un clima de pax. La decisión anunciada por los ministros de Hacienda Nicolás Dujovne y de Finanzas, Luis Caputo, no sorprende, pero termina de dibujar un escenario complicado.

De acuerdo al Relevamiento de Expectativas de Mercado de abril, que el Banco Central realiza entre las principales consultoras amigas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para este año no será menor al 22%.

Vale destacar que en este trabajo no está contemplado lo que pasó durante los últimos siete días. Pero esto no es todo. El propio Central, reconoce que el crecimiento durante este trimestre será cero y que la expectativa que tiene para el próximo es de sólo el 0,7%.

Pero es muy probable que este trabajo haya quedado desactualizado tras los anuncios de este viernes. Es que el tándem Caputo-Dujovne, anunció que el gobierno hizo añicos la meta de reducción del déficit fiscal que se había fijado y la pasó de 3,2 a 2,7%.

Esto implica, ni más ni menos que más ajuste en la inversión pública y, en este sentido, los titulares de Hacienda y Finanzas, adelantaron el recorte de treinta mil millones de pesos que estaban destinados a la inversión en obra pública.

Pero más rocambolesco es que, en este contexto, Dujovne insistiera con que la meta de inflación sigue siendo el quince por ciento. Si no fuera trágico, sería sólo patético, sobre todo si se considera que con el 2,7% que ya se anticipa para abril, de acuerdo a lo que evalúan algunas consultoras como Orlando Ferreres y Asociados que, además, aclara que la inflación proyectada a doce meses ya trepa al 24,6%.

Y todavía falta el coletazo que provocará -sólo por citar un caso- la suba del dólar en el precio de un insumo básico como los combustibles.

Pero también hay que estar atentos a lo qué vaya a ocurrir con el cuadro de tarifas de servicios públicos. Es que el tarifazo crónico fue pautado sobre una perspectiva de un dólar a veinte pesos.

¿Qué va a pasar si, en el mejor de los casos, el precio de la moneda estadounidense se estabiliza por encima de los 22? Una posibilidad que tiene ahora el ejecutivo es reajustar el tarifazo, algo que se presenta difícil en un escenario en el que desde la sociedad comienzan a aparecer signos de agotamiento que se reflejan en el Congreso donde, oposición friendly y de la otra, se pusieron de acuerdo para sancionar un proyecto que pretende retrotraer el cuadro tarifario a noviembre de 2017.

La otra posibilidad es no reajustar el tarifazo, pero claro, esto traería aparejada la profundización del déficit fiscal. Hoy, el gobierno resignó una parte de la meta que se había puesto en este sentido ¿estará dispuesto a seguir bajando esa expectativa clave para apuntalar el que ya es el principal pedestal donde basa su andamiaje el Modelo Cambiemos?

Es que desde principios de este año, ya se hizo evidente el agotamiento del crédito de confianza con el que, merced al proceso de desendeudamiento llevado a cabo entre 2005 y 2015, comenzó su gestión Mauricio Macri.

Esto quiere decir que, tal como ya está pasando, todo lo que consiga de aquí en adelante va a ser más difícil y de menor calidad, de ahí la reaparición del FMI que, en tanto prestamista de última instancia, se hace cargo cuando los prestamistas tradicionales -fondos de inversión y clubes de bancos- consideran que quien pide está en zona de riesgo. Pero para dar, los requisitos del Fondo son más estrictos y -en tanto favorecedor de negocios- una regla de oro cuyo cumplimiento exige es la baja del déficit fiscal, algo que el Gobierno Cambiemos está cada vez más lejos de poder cumplir.

Por eso, si quiere que le sigan prestando, va a tener que poner la latita sobre el techo del patrimonio nacional, es decir activos, porque con la entrega del excedente social que se acumuló durante las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, ya no alcanza.

En este sentido, durante la semana que termina, sonó con fuerza la posibilidad de que el gobierno eche mano a una herramienta similar al Plan Bonex que, en un anticipo de lo que más tarde fuera El Corralito, hace veinte años provocó el canje compulsivo de los depósitos a plazo fijo por títulos públicos denominados Bonex 89.

También suena la posibilidad de que el ejecutivo avance hacia un acuerdo, al estilo Plan Blindaje, con el FMI que permitiría el acceso a un crédito por treinta mil millones de dólares. Por ahora, nada fue confirmado, pero todo es posible en el Universo Cambiemos.

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