30-10-2018 / 11:23
Se entregó el cura Pacheco, condenado por abusar de un menor


Este martes por la mañana se entregó el cura Domingo Pacheco, quien fuera condenado a 13 años de prisión por abusar sexualmente de un menor en una parroquia de Esquina. La detención se dio en la sede de la Brigada de Policía.
Tras estar prófugo más de un mes, el cura Domingo Pacheco se entregó este martes a las 9.30 horas en la sede de la Dirección de Investigación Criminal de la Policía. Está condenado a 13 años de prisión por abuso sexual con acceso carnal continuado a un menor dentro de una parroquia en Esquina. Era intensamente buscado.

“Se va  a poner a disposición del Juzgado de Ejecución de Sentencias, a cargo de la doctora Zacarías, quien dispondrá su lugar de detención”, informó su abogado defensor, Julio Fernández.

El letrado señaló que “se entregó voluntariamente para dar cumplimiento y ajustarse derecho". "Va a cumplir los 13 años de prisión”, aseguró. La decisión del cura se produjo tras recharse la apelación al fallo presentado por su defensa.

La causa se inició hace ya siete años y transitó por agotadoras idas y vueltas judiciales. Pacheco fue condenado a 13 años de cárcel por el delito de "abuso sexual con acceso carnal en la modalidad de delito continuado" hacia el joven que en 2006 tenía 15 años y concurría habitualmente a una parroquia de la ciudad de Esquina, en donde conoció a un sacerdote que le arruinó la vida. 

Luego de un dramático derrotero judicial, a principios de octubre el Tribunal Oral Penal de Goya ordenó la inmediata detención del ex cura. 

La víctima relató a Infobae que "yo trabajaba en un proyecto de digitalización de la Biblia y me ofreció trabajar en una pieza de la parroquia, en el piso de arriba, porque decía que ahí había una computadora más rápida. En ese lugar, trabó la puerta, apagó la luz, me agarró por detrás y pasó todo lo que pasó, así muchas veces".

Con 15 años, Osvaldo guardó silencio bajo amenazas: "Me decía que a mí nadie me iba a creer porque soy un loquito y que si hablaba iba a ser peor". Ahora, a sus 27, el joven también recuerda incómodas situaciones con su familia: "En ese tiempo mis padres eran muy a la antigua, confiaban mucho en la iglesia, y en ese sacerdote. Él se hizo amigo de mis papás, comía en mi casa, yo no lo quería saludar y mis papás me retaban. Pero claro, ellos no se imaginaban que él me estaba arruinando la vida".

Contó que la iglesia se mostró indiferente y "en ningún momento se acercó a dar apoyo, ni espiritual ni psicológico." "Todos mis tratamientos por mis secuelas fueron por parte de mi familia. Desde el Estado tampoco recibí ayuda", dijo.

Foto: Radio Dos


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