21-10-2019 / 08:50
Juntos por el Cambio preocupado por mantener su núcleo duro


El segundo debate presidencial mostró a un Mauricio Macri más agresivo hacia el kirchnerismo en busca de acentuar la polarizacion que le permita mantener un núcleo duro. Sobre el final, Fernández habló como el futuro presidente.
Pasó el segundo debate presidencial y a una semana de las elecciones, Juntos para el Cambio acentuó un discurso agresivo hacia el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández. Con un pronóstico más que negativo, el Gobierno nacional apuesta a mantener un núcleo duro en torno al 33% del electorado.

Si bien Alberto Fernández sobreactuó su rol crítico a la Administración macrista, logró en la segunda mitad del debate volver a posicionarse como el futuro presidente de la Nación. En su mensaje final le dejó la grieta a Macri y habló de futuro, en lo que fue su mejor pasaje.

El actual mandatario nacional hizo hincapié en los casos de corrupción durante los gobiernos kirchneristas, y puso en duda la actuación de su principal contricante, quien fuera jefe de Gabinete entre 2003 y 2008.

Como se esperaba, Macri mostró debilidad cuando tuvo que justificar los índices de pobreza y desocupación. Ambos ascendieron de manera considerable durante su gestión.

Fernández se mantuvo en su perfil de no esquivar el debate, y respondió cada uno de los ataques de Macri y hasta algunos propinados por José Luís Espert. El postulante del FdT apostó mucho más a la polémica de la polémica. Claramente corre con ventaja de cara a los comicios del domingo, situación que le permite hablar más de propuestas y no tanto de responder ataques de sus rivales.

En relación a Espert, también afianzó su voto identificado claramente con un discurso de derecha que busca la mano dura como política de seguridad y criminalizar la protesta social. Más allá de este punto, fue el único que logró filtrarse en algunos momentos del debate en la polarización marcada entre Macri y Fernández.

Otro que aprovechó este segundo debate fue el candidato del Frente de Izquierda, Nicolás Del Caño. Con propuestas claras y un discurso más duro contra el actual presidente, representó mucho mejor que en el primer debate a su electorado.

Quienes no lograron hacer pié fueron Roberto Lavagna y Juan José Gómez Centurión. El primero no agarró ritmo nunca y dudó en algunos pasajes al punto de tener un lapsus en el primer bloque temático. El segundo nunca salió de su rol de representante de una derecha marginal.


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