18-05-2020 / 19:10
Nuria Giniger: “El teletrabajo beneficia a las empresas, no a los trabajadores”


En una nueva entrevista en vivo, Nueva Mirada dialogó con la antropóloga Nuria Giniger, quien afirmó que “no hay que naturalizar las condiciones impuestas por el teletrabajo, que es una nueva relación laboral dentro del sistema capitalista”.
Nueva Mirada entrevistó a la antropóloga e investigadora del Ceil-Conicet, Nuria Giniger sobre “Teletrabajo y precarización laboral”. Giniger un dudó en calificar al teletrabajo como “una nueva modalidad de trabajo en el sistema capitalista”. “No es un nuevo trabajo”, dijo.

En ese sentido, relató que “existe desde la década del 70 pero creció en los 90 con la aparición de internet”. “La expansión en tiempos de pandemia y aislamiento despertó muchos interrogantes en el mundo del trabajo. Genera muchas dificultades en las y los trabajadores”, agregó.

Sobre sus características, afirmó que “sirve para esconder formas de explotación y para dispersar a los trabajadores con distintas intenciones: que los trabajadores tengan distintos contratos, aumentar las horas de trabajo y que no tengan un Convenio Colectivo de Trabajo”.

"Con el teletrabajo los instrumentos de trabajo los pagamos nosotros; y no hay relación entre el trabajo que es asalariado con las horas de trabajo que demanda esta forma laboral".

Giniger señaló que en Argentina hay entre 2 millones y 2.500.000 personas que hacen teletrabajo, “y esta experiencia nos permite contrastar lo que se dice con la práctica concreta”.

“Hay que desmitificar la idea de que es una ventaja para los trabajadores porque se puede trabajar desde la casa o desde cualquier otro lugar, y que genera autonomía”.

“Gastamos más porque los instrumentos de trabajo los pagamos nosotros; y no hay relación entre el trabajo que es asalariado con las horas de trabajo que demanda esta forma laboral”, detalló, y agregó que esto último “trae consecuencias físicas y psíquicas”.

Según la investigadora del Conicet, “hay que regular esta relación de trabajo en tiempos de pandemia y volver a discutir condiciones de trabajo cuando termine esta etapa”. “No hay que naturalizar nada, sino discutir jornada de trabajo y remuneración”, insistió.

“El teletrabajo beneficia a las empresas, no a los trabajadores”, aseguró y explicó que “le permite a las empresas tener más control sobre los trabajadores vía software u otras herramientas remotas”. Por tal motivo, aseveró que “cuando termine la pandemia debemos volver a nuestros lugares de trabajo”.

En la misma línea, añadió “tenemos que rediscutir las nuevas condiciones laborales desde el piso en el que estábamos, y no desde el que descendimos con la pandemia”. “Para el capital, la crisis es una oportunidad de nuevos negocios; y prueba de ello es que las empresas que están ganando en este contexto son las informáticas”, afirmó.

 “No hay que naturalizar nada, sino discutir jornada de trabajo y remuneración”

Además, señaló que “hay lugares donde trabajar en los hogares es muy hostil, por hacinamiento o violencia de género”. “No son lugares despojados de conflictos, por lo que hay que tener en cuenta los problemas emocionales que acarrea esta modalidad de trabajo”, sostuvo.

Para Giniger, la pandemia “dejó en evidencia la brecha digital y en la conectividad que hay”. A su vez, enumeró que “en el mundo hay 2.000 millones de trabajadores en negro, y en este tiempo se perderán 305 millones de empleos”. “Esta desigualdad laboral no puede seguir, hay que construir otro mundo más justo”, dijo.

“No es cierto que no hay marco legal que regule el teletrabajo”, recalcó, y contó que “hay una convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que calificó al teletrabajo como una relación laboral que contempla todas las conquistas de los trabajadores”.

Asimismo, “hay un Manual de Buenas Prácticas que es Resolución de la Superintendencia del Trabajo de Argentina del 2012, que dispuso que los empleadores deben informar a las ART que hay trabajadores que están realizando teletrabajo, como también deben otorgar todas las condiciones e instrumentos a los trabajadores”.

“Esto no se aplica”, indicó Ginige y agregó “hay que exigirles a las empresas que provean de elementos de seguridad y herramientas de trabajo, pero para eso nos tenemos que organizar los trabajadores”.


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