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27-10-2021 / 07:32
Abuso grupal en Caá Catí: la familia de la sobreviviente recibió amenazas


Tres jóvenes de Caá Catí enfrentan un juicio por presunto abuso sexual. En este contexto, la hermana de la sobreviviente relató las amenazas y los agravios que sufrieron por mucho tiempo, llegando incluso a necesitar custodia policial.
Este lunes fue la séptima audiencia por un caso de abuso sexual en manada que habría ocurrido el 27 de febrero del 2017 en la localidad de Caá Catí, en un after tras los corsos locales. Por el hecho están imputados Lucas Almeida, Santiago Chávez y Nicolás Contín. En esta oportunidad, declaró Facundo Meza, el propietario de la vivienda en la que habría sucedido el abuso.

En este contexto, Nueva Mirada dialogó con Yanina Avalos, hermana de la sobreviviente, quien brindó detalles que no se habían conocido hasta ahora. Relató una serie de amenazas que sufrieron junto con su familia y que incluso habrían llevado a Rocío a mudarse de Caá Catí. “A partir de ese momento que ella denunció empezó una lucha, no solamente contra los abusadores sino contra una mayoría lapidaria que intentó de todas maneras justificar esto que pasó”, comentó Yanina

Sostiene que al ser reconocidas en la localidad, las familias de los abusadores, la sociedad optó por el silencio o por la revictimización de su hermana, juzgándola por cómo se vestía, por ser una bailarina destacada de los corsos de Caá Catí o por las fotos que subía en las redes sociales.  “Fue un proceso que de por sí ya era difícil, recurrieron a la discriminación, al hostigamiento constante”, remarcó.

Yanina relata que su madre, quien trabaja en una plaza pública, aún hoy tiene custodia policial porque habría sido blanco de ataques verbales por la familia de los presuntos abusadores. A raíz de estos insultos, burlas y risas, su madre ahora padece de ataques de pánico y crisis nerviosas.

A la par que su madre era hostigada, su padre también habría sufrido agravios en lugares públicos de esa localidad. “Toda la familia de Rocío recurrimos al aislamiento, porque era muy difícil salir acá y no ver la mirada acusadora de gran parte de la sociedad”, contó Yanina.

Por consecuencia, Rocío no pudo rehacer su vida en Caá Catí y tuvo que emigrar. Puesto que incluso en una oportunidad, habrían intentado chocarla y atentar contra su vida. Su hermana relata que el modus operandi sería el de frenar bruscamente el auto con el objetivo de generar miedo en ellos, e incluso a Rocío la habrían seguido autos, en varias ocasiones.

“Queremos que esto no vuelva a pasar, queremos que todo lo que hemos padecido, tanto Rocío como nosotros como familia, no lo tengan que vivir otras personas, porque no debe pasar. No es no y la sociedad tiene que empezar a darse cuenta que esto no va más, que el silencio no va más. Esto tiene que ser una denuncia colectiva en la que tanto las víctimas que denuncian puedan ser escuchadas y acompañadas, y que la familia tenga también un respaldo porque nosotros siempre decimos que nos sentimos solos, porque ninguna institución se acercó”, expresó Yanina.

Destaca el acompañamiento que reciben afuera del Tribunal Oral Penal N*2 en cada audiencia y pide a la ciudadanía que no deje de hacerlo. Sobre todo, por cómo fortalece a su hermana y le hace sentir que su voz es acompañada y su testimonio tiene credibilidad. “Fue la primera vez que sus depredadores sintieron el repudio de la sociedad”, destacó.

“Para nosotros es muy importante porque ese acompañamiento no lo tuvimos durante 4 años, era como gritar en el silencio y ni aún así no podíamos ser escuchadas. Sentimos que la lucha colectiva ayuda a que nosotros estemos más fuertes para pedir justicia por Rocío. Tenemos fe y confianza en que están haciendo un buen trabajo tanto la Fiscalía como los abogados de mi hermana”, comentó.

“Queremos una condena ejemplar”, concluyó Yanina. La próxima audiencia es el 3 de noviembre a las 10,30. Desde organizaciones sociales y movimientos feministas estarían organizando una manifestación en Caá Catí.


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