30-11-2021 / 07:52
Abuso sexual grupal en Caá Catí: maratónica jornada con 10 testimonios


Este lunes se vivió una maratónica jornada en el caso de abuso sexual grupal denunciado en Caá Catí. Declararon 10 testigos, seis a la mañana y cuatro a la tarde. Una licenciada en psicología confirmó que en Corrientes no se hace Cámara Gesell.
Este lunes se realizó la 12° audiencia en el caso de abuso sexual grupal, denunciado 27 de febrero del 2017 en la localidad de Caá Catí. Por el hecho están imputados Lucas Almeida, Santiago Chávez y Cristian Contín.

La jornada de este lunes fue maratónica, debido a que declararon seis testigos en la jornada matutina y cuatro en la vespertina. Entre las testimoniales estuvieron las de la ex-pareja de la víctima y la de los peritos psicológicos. Se sucedieron contradicciones con declaraciones de otros testigos, motivo por el cual la defensa pidió careos, y se evidenciaron posibles faltas de la aplicación de peritajes para hechos concretos.

El primero en declarar fue Facundo Rodríguez, ex- pareja de la denunciante, quien comentó que la madrugada del 27 se fue junto a la sobreviviente a los corsos de la localidad, allí se encontraron con amigos, entre quienes estaban Agustina Encinas, Romina Meza, Santiago Chávez y Cristian Contín, y se trasladaron a un bar céntrico. Ya en ese lugar su hermano participa de una pelea junto a Lucas Almeida en la que intervinieron para disipar efectivos policiales, motivo por el cual decide acompañar a su hermano a la comisaría. Allí le llama a un amigo, ya que la denunciante no tenía celular propio en ese momento, para hablar con ella y decirle que la espere en el bar porque él ya iba a volver.

Al retornar al lugar llegó la policía y les pidió que se retiren, entonces se dirigieron al after en la casa de Facundo Meza. En el quincho de la vivienda estaban bailando y seguían consumiendo alcohol, hasta que en un momento él le dice a la sobreviviente que quería irse, incluso le insiste para que se vaya con él, pero ella le dice que se quiere quedar y que va a volver con sus amigas (Agustina Encinas y Romina Meza)

También testificó que como pareja no vivenciaron jamás ningún tipo de violencia, contradiciendo las declaraciones de Agustina y Romina en la que declararon que esa noche hubo violencia física. Motivo que suscitó el pedido de la defensa para un careo y que fue rechazado por el Tribunal, en consonancia con la argumentación de la Fiscalía, quien expresó que la voz de la pareja, como protagonistas del hecho era lo que importaba y ambos ya negaron los episodios de violencia.

El punto clave fue que ratificó las amenazas de muerte que el hermano de Santiago Chávez le habría expresado a la denunciante en la recepción de la hermana menor de ésta. En su testimonial expuso que el hermano del imputado la empujó, le cuestionó el hecho de que saliera, le dijo que por su culpa su hermano estaba preso y la amenazó expresándole que la iba a matar.

El segundo testigo fue Sergio Mauriño, enfermero encargado de administración, pero que esa noche tuvo que atender a la sobreviviente por pedido de soporte de otra enfermera en el hospital de la localidad. La denunciante se encontraba convulsivando y largando espuma por la boca, entonces él decide colocarle oxígeno.

Testificó además que Navarro, quien revisó a la sobreviviente, sólo lo hizo superficialmente sin realizar el exámen ginecológico correspondiente. Destacó la falta de efectivos policiales mujeres al momento de tomar conocimiento de los hechos en el hospital.

El tercer testigo fue Martín Pérez, quien realizó una de las filmaciones que forman parte del expediente. Al ser consultado sobre cómo llegó a las redes sociales ese video, declaró que el celular que contenía el material lo perdió, por ende desconoce quién lo pudo haber publicado en Facebook.

El cuarto testigo fue Cristian Sosa, el primer efectivo policial que toma conocimiento del caso tras recibir una llamada al 911 sobre un posible intoxicación alcohólica en el hospital local. Al dirigirse allí relató que Encinas le habría dicho que estaban en un after, que en un momento no supo dónde estaba su amiga y la empezó a buscar y que la habría encontrado en una habitación gritando.

Entonces busca a su amiga Romina y le dice, ¿qué hacemos? y así habrían decidido sacarla de esa situación. Además yendo a rescatarla se habrían cruzado con Almeida quien habría pasado acomodándose la bragueta. Este relato Sosa le habría trasladado al comisario González y fue el comisario quien realizó el acta, ya que es su firma la que se encuentra en la declaración.

Tras esto le hicieron ver el acta para ver si reconoce lo que estaba escrito y si era lo que le había relatado a González y dijo que sí. Cabe destacar, y se leyó, que una parte del documento se especifica que Contín habría sido visto sobre la denunciante forzándola a tener relaciones, ante la negativa de la sobreviviente, y es en ese momento en el que Agustina y Romina la habrían rescatado. Testimonial que contradice las de ellas en cuanto a la sucesión de hechos.

El quinto testigo fue Victor Núñez, oficial auxiliar, quien habría pedido la ropa íntima de la denunciante como prueba y según su testimonio, la habría introducido en un sobre marrón para que sea trasladado a la unidad de delitos sexuales. Testimonial que nuevamente contradice a Agustina, quien declaró en su momento que habría introducido la prueba en una bolsa negra de residuos.

También acusó a Eduardo Mosqueda, querellante de la acción penal, de haberlo amenazado el domingo siguiente al hecho denunciado tras llegar en aparente estado de ebriedad a la comisaría del lugar. Supuestamente le habría dicho que como efectivo policial estaba haciendo las cosas mal y si no cambiaba iba a hacer que lo despidan. Mosqueda se defendió ante estas acusaciones explicando que por motivos de salud no puede consumir alcohol y que al residir en Buenos Aires, motivo que suscitó su presencia de forma virtual este lunes, sería imposible que ese domingo hubiera estado allí.

Además Núñez acusó al letrado de amenazar a su colega, Marisol Sosa, hecho que habría hecho preocupar seriamente al padre de ésta. Marisol fue la sexta testigo y la última de la primera parte de la jornada de este lunes, y al momento de ser consultada sobre si recibió algún tipo de amenazas de alguna de las partes de la causa negó rotundamente que hayan existido y ratificó que jamás fue amenazada. Testimonial que contradice lo declarado por Núñez.

Ya en la jornada de las 17 la primera en declarar fue la licenciada en psicología y perito judicial, Florencia Malzaneli, quien junto con el licenciado Gandolfo y Luque realizaron las pericias psicológicas correspondientes a la sobreviviente. Malzaneli destacó que las pericias se realizaron sobre la personalidad de la denunciante y no en base al hecho concreto denunciado.

Remarcó que no se aplicó Cámara Gesell, debido a que la institución encargada de las pericias no las realiza, ya que la Justicia no cuenta con el tiempo necesario para la aplicación del protocolo canadiense. Este implica una serie de 50 preguntas y entrevistas previas que en nuestra provincia no pueden hacerse efectiva, por los cortos tiempos judiciales. Por consecuencia, se evocan únicamente a realizar cuestionamientos de la personalidad y verificar coherencias en los relatos.

El segundo testigo de la tarde fue el licenciado en psicología, Eduardo Gandolfo, quien además es psicólogo forense y participó del peritaje a la denunciante. Testificó que de este también participó Elizabeth Morales, cómo perito de parte, y la psicóloga clínica de la sobreviviente, por pedido de ella.

La tercera testimonial de la segunda parte de la jornada fue de Rosalba Zacarías, funcionaria policial y comisaria inspector. Declaró que estuvo encargada de allanar la vivienda del after en la que se habría desarrollado el hecho denunciado y secuestró las sábanas de las habitaciones. También remarcó que no recordaba mucho, entendiendo los casi 5 años que pasaron de la primera denuncia que en la lentitud de los procesos provocan estos baches en las testimoniales.

El cuarto testigo fue también de un funcionario policial y comisario inspector. Héctor González, la última testimonial de la tarde, se centró en su presencia como testigo oyente de lo que su colega Sosa le relató de esa noche. La llamada al 911 desde el hospital local por una supuesta intoxicación alcohólica, la forma en que la habrían salvado a la sobreviviente del abuso denunciado y lo ocurrido en la atención del médico de guardia, el dr. Navarro.

Un dato curioso sucedió cuando a la tarde se tuvo que desistir de una testimonial, ya que fue citado el testigo equivocado. Se esperaba la declaración del chófer de la ambulancia que trasladó a la denunciante hacia Capital, y en su lugar se traspasaron los datos y se citó a su hermano.

Se barajó la posibilidad de pasar los alegatos del jueves 2/12 al martes 7/12. Si bien el pedido fue de la defensa, la querella lo acompañó. Martes 30 a las 8 continúan las testimoniales.


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