INDUSTRIA

Cerró ALAL en Goya y más de 250 trabajadores quedaron sin empleo

La histórica textil bajó sus persianas tras más de un siglo de actividad. Impacto laboral, preocupación social y gestiones en marcha.

La empresa textil Emilio Alal S.A.C.I.F.I. cerró de manera definitiva su planta industrial en la ciudad de Goya, dejando sin trabajo a más de 250 operarios y operarias, en uno de los golpes más duros para el entramado productivo local de los últimos años.

La decisión fue comunicada durante el fin de semana y comenzó a materializarse con el envío de telegramas de despido al personal. ALAL contaba con más de 100 años de trayectoria en la industria textil argentina y su planta goyana era una de las principales fuentes de empleo privado en la ciudad.

Desde la empresa señalaron que el cierre responde a la imposibilidad de sostener la actividad en el actual contexto económico, marcado por la caída del consumo, el aumento de costos y la pérdida de competitividad del sector. Según explicaron, “se agotaron todas las instancias” para evitar el desenlace.

Además de la planta de Goya, la firma también cerró su unidad de producción de hilados en Villa Ángela, Chaco, profundizando el impacto regional de la decisión.

El anuncio generó una inmediata reacción de preocupación en la comunidad goyana, donde el cierre de ALAL no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a comercios, proveedores y actividades vinculadas al circuito industrial textil.

Autoridades municipales y provinciales iniciaron gestiones ante el Gobierno nacional para evaluar posibles alternativas que permitan amortiguar el impacto social, mientras se analizan herramientas de asistencia para las familias afectadas.

Por su parte, la Cámara Empresarial de Goya emitió un duro pronunciamiento en el que advirtió sobre el deterioro del entramado productivo y reclamó políticas que protejan a la industria nacional y al empleo local.

Desde la conducción de la empresa no descartaron una eventual reapertura en el futuro, siempre y cuando mejoren las condiciones económicas y de competitividad, aunque aclararon que, por el momento, la decisión de cierre es definitiva.

El cierre de ALAL vuelve a poner en el centro del debate la situación de la industria textil y el impacto de la coyuntura económica sobre el empleo en el interior del país, especialmente en ciudades donde la actividad fabril cumple un rol clave en la vida social y productiva.

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