AJUSTE
Un docente universitario gana menos de la mitad de lo que ganaba en el 2015
Para volver a los valores de hace 10 años, la docencia universitaria necesita una recomposición salarial de más del 100%. El Gobierno de Milei otorgó un aumento de poco más del 6%.
El Gobierno de Javier Milei decidió unilateralmente un aumento del 6,85% para los docentes universitarios, cuando la inflación interanual alcanzó el 33,1% en febrero. De esta manera se profundizó la política de aniquilamiento del poder adquisitivo de la docencia universitaria.
Desde noviembre del 2023 hasta marzo de este año, la brecha entre la inflación y las recomposiciones salariales alcanzaron el 129,43%, de acuerdo a un estudio realizado por el Laboratorio de la Docencia Universitaria.
A valores de febrero de 2026, el salario de un docente universitario permite adquirir 32.80% menos bienes y servicios que en noviembre de 2023. De este modo, se profundiza la licuación salarial producida en los primeros meses del gobierno.
Para sostener simplemente el poder adquisitivo de noviembre de 2023, sería necesario un incremento del 48,8% sobre el salario de febrero de 2026 (cobrado en marzo). Si se cumplen las expectativas de inflación relevadas por el REM-BCRA, para sostener ese mismo poder adquisitivo para abril de 2026 se necesitaría un incremento salarial de 49,7% sobre el salario de marzo de 2026.
Durante los primeros dos meses del actual gobierno el poder adquisitivo del salario sufrió un desplome de más de 30 puntos, significativamente mayor que el registrado en las dos administraciones anteriores.
En conjunto, al sumar las pérdidas mes a mes, la pérdida salarial acumulada entre el 1 de diciembre de 2015 y el 28 de febrero de 2026 es de 66 salarios actuales —una verdadera masa salarial resignada—, sin considerar aún las pérdidas asociadas a los aguinaldos.
Cabe destacar que en enero de 2026 el salario percibido perforó el piso del 50% del poder adquisitivo respecto de noviembre de 2015. Es decir, el salario actual de la docencia universitaria es menos de la mitad del que se percibía en noviembre de 2015.
Para que el salario de febrero de 2026 vuelva a alcanzar el poder adquisitivo que tenía hace diez años (más precisamente, en noviembre de 2015), sería necesaria una recomposición del 101,4% sobre el salario de febrero de 2026. Si se cumplen las expectativas inflacionarias del REM-BCRA para marzo, se requeriría una recomposición de 102,4%.
Cabe destacar que, según los datos analizados, el poder adquisitivo de la docencia universitaria se encuentra actualmente en el peor nivel de toda la serie y, muy probablemente, uno de los peores de los últimos 40 años.
Para alcanzar el poder adquisitivo de noviembre de 2023, se requiere un incremento salarial del 49,7% sobre el salario de marzo de 2026. Este es el número relevante para el cumplimiento de la vigente Ley de Financiamiento Universitario.
Desde el inicio de la gestión actual de Javier Milei, la pérdida salarial acumulada equivale a 11,4 salarios actuales.
Finalmente, se constata que el salario correspondiente a numerosos cargos con dedicaciones de 40 horas semanales se encuentra por debajo de la línea de pobreza definida por el INDEC para febrero de 2026.
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