OPINIóN

Algunas cuestiones de derecho y cultura musical para éste ¨Nunca Más¨ a Milei

Un gobierno y Estado actual fuera del derecho con muchas características similares a la última dictadura militar en cuanto a la represión. Y con la profundización de un mismo plan económico.

Por Conrado Rudy Perez, Docente de la Cátedra Libre de Derechos Humanos y Participación Ciudadana (Facultad de Humanidades UNNE).

El 12 de marzo de 2025, miles de jubilados y ciudadanos se manifestaron pacíficamente frente al Congreso de la Nación en defensa de sus derechos. Durante meses, estas protestas han sido reprimidas con violencia por las fuerzas de seguridad, pese a estar amparadas en la Constitución y tratados internacionales.

En esta ocasión, numerosas hinchadas de fútbol se sumaron en apoyo, pero el Gobierno justificó una brutal represión alegando la presencia de barras bravas. Sin embargo, solo 26 personas fueron identificadas como tales, mientras que la mayoría eran hinchas comunes.

La represión dejó 672 heridos, incluyendo a un fotógrafo gravemente baleado, una jubilada golpeada y un hincha que perdió un ojo. También se detuvo ilegalmente a menores de edad. Se evidencia así un intento sistemático de amedrentar a los jubilados para evitar futuras manifestaciones. La represión de cualquier grupo pone en riesgo los derechos de toda la sociedad.

Jubilados y jubilados sufren una grave situación económica en Argentina, sus ingresos son insuficientes para cubrir una vida digna. Es claro la falta de cumplimiento del artículo 14 Bis de la Constitución Nacional, que establece el derecho a la seguridad social con carácter integral e irrenunciable, garantizando un salario mínimo, vital y móvil.

En otros países, incluso en vías de desarrollo, asignan presupuestos adecuados para garantizar jubilaciones dignas. Es la obligación del Estado Nacional y las provincias de garantizar estos derechos, respaldados no solo por la Constitución, sino también por tratados internacionales con jerarquía constitucional. En conclusión, la situación actual de las jubilaciones en Argentina es vista como un abandono de personas, contrario a las garantías legales y constitucionales.

También hay un uso indebido de las fuerzas de seguridad para reprimir violentamente a ciudadanos, particularmente a personas vulnerables. Se están viendo casos de represión ilegal, con la manipulación de pruebas y el uso excesivo de la fuerza, contradiciendo normativas internacionales sobre el empleo de armas por parte de agentes del orden.

Y una agresión contra el fotógrafo Pablo Grillo, quien fue gravemente herido por un cartucho de gas lacrimógeno disparado ilegalmente. Este hecho es comparable  con el asesinato del docente Carlos Fuentealba en 2007, quien murió por un disparo similar durante una protesta. En este caso, el policía que disparó fue condenado a prisión perpetua, pero el gobernador que ordenó la represión quedó impune.

Hay un patrón histórico de violencia estatal donde funcionarios poderosos ordenan la represión, mientras policías de bajos recursos y manifestantes terminan siendo las principales víctimas.

El 12 de marzo de 2025, más de 100 manifestantes fueron detenidos en Buenos Aires, pero liberados rápidamente por la jueza Karina Andrade debido a la falta de pruebas sobre delitos cometidos. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a través de su representante Jan Jarab, instó a Argentina a investigar los hechos, especialmente el caso del fotógrafo Pablo Grillo. Se denunció el uso excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, recordando que debe respetarse la legalidad, proporcionalidad y no discriminación en la respuesta policial.

La diferencia entre un gobierno autoritario y uno republicano es la importancia de la división de poderes en la democracia. La Constitución Nacional Argentina establece un sistema representativo, republicano y federal, con una clara separación entre el Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial para evitar el abuso de poder.

Argentina tuvo la recuperación de la democracia en 1983, tras la dictadura militar más violenta de América Latina. El país fue pionero en la región en la lucha por los derechos humanos y la juventud sufrió mucha represión durante la dictadura, incluyendo la censura cultural y la persecución en recitales de rock.

Los jóvenes en época de dictadura tenían poco acceso a la información que circulaba de la realidad, mediante discos, casetes, revistas y recitales. En esa época naturalmente no había internet, y los medios de prensa estaban controlados por el Gobierno Militar, así que informarse sobre todas las cosas terribles que estaban pasando, no era una tarea fácil, una revista de Rock o de Humor, unos discos y casetes, eran todas las redes sociales por esos años.      

El Gobierno militar controlaba la educación, la cultura y los medios; y eran muy severos con los jóvenes porque decían que eran los más rebeldes.

Por eso en todos los lugares en que los jóvenes iban a encontrarse con expresiones artísticas se hacían las famosas RAZIAS, en que se metían preso por deporte a una cantidad de pibes, por ejemplo en Recitales de Rock, Teatros, etc. 

Los militares golpistas se habían apropiado de la calle, la convirtieron en un lugar prohibido y demonizado, era solo para andar de día, rápido y en silencio hasta nuestro destino, siempre con la sensación de que nos estaban vigilando.  

Una de las prácticas despóticas consistía en marcarles con pintura las piernas a las chicas que usaban polleras cortas y llevar a los chicos con pelo largo a la Comisaría a raparlos.    

Decían que el joven rockero era proclive a “la subversión”, incluyendo en ese concepto a todas las personas que pensaban distinto y obviamente censuraban todas las canciones que hacían referencia a los militares y a los crímenes de lesa humanidad que estaban realizando.

El rock nacional como bandera de la juventud y la rebeldía 

El papel del rock nacional fue clave, especialmente la figura de Charly García, como símbolo de resistencia pacífica. Canciones como Rasguña las piedras, Juan Represión y Botas Locas fueron censuradas por su mensaje contra la opresión, reflejando el control que ejercía el régimen sobre la cultura y la sociedad.

En 1975, Sui Géneris fue arrestado en Uruguay por tocar Botas Locas, una canción con mensaje antifascista. Durante la dictadura, Charly García formó La Máquina de Hacer Pájaros y luego Serú Girán, bandas que usaron metáforas para evitar la censura y denunciar el régimen. Canciones como Canción de Alicia en el País reflejaban la brutalidad del gobierno con mensajes ocultos.

El rock se convirtió en un refugio de resistencia pacífica, con recitales donde la juventud encontraba un espacio de expresión. Artistas como León Gieco, Piero y Litto Nebbia debieron exiliarse. La represión no solo afectó a los músicos nacionales, sino que incluso miembros de The Police enfrentaron problemas con la policía argentina en 1980.

Con la Guerra de Malvinas en 1982 y la censura de la música en inglés, el rock en español tomó más fuerza, culminando en festivales históricos como el B.A. Rock 1982, donde bandas icónicas consolidaron el movimiento como un símbolo de resistencia cultural.

Fue histórico el recital de Charly García en el estadio de Ferro en 1982, con invitados como Mercedes Sosa y León Gieco, y su impacto en la juventud que ansiaba libertad.

En 1983, el álbum Clics modernos de Charly incluyó la canción Los Dinosaurios, un himno contra la represión. Paralelamente, los Rolling Stones denunciaban las dictaduras en Sudamérica con su canción Undercover of the Night. El arte, según Daniel Grinbank, era un desafío para los regímenes autoritarios.

Ese año, Argentina celebró elecciones democráticas tras años de dictadura. Raúl Alfonsín fue elegido presidente con un fuerte discurso en defensa de los derechos humanos. Ya en el gobierno, impulsó el juicio a las Juntas Militares y creó la CONADEP, que en 1984 presentó el informe Nunca Más, documentando miles de desapariciones. En 1985, se condenó a prisión a los principales responsables del terrorismo de Estado.

Sin embargo, la democracia siguió amenazada por levantamientos militares entre 1987 y 1988, liderados por los "Carapintadas". Pese a ello, la sociedad argentina respaldó masivamente a Alfonsín, consolidando la democracia. Con los años, se continuaron los juicios por delitos de lesa humanidad, con más de 1.200 represores condenados y la recuperación de la identidad de niños nacidos en cautiverio.

Son más de 30.000 personas desaparecidas y muchísimos Miles más de personas secuestradas y torturadas, que luego de varios años recuperaron su libertad.   

Los delitos de lesa humanidad que se cometieron, son los más crueles y sádicos que la mente humana puede imaginarse. Si hubiesen sido solo malos y crueles habrían solo fusilado a sus víctimas, pero la perversión y el sadismo fueron llevados a extremos inimaginables, de someterlos a las torturas más atroces, día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año.

“Mi falta de piedad con los asesinos, con los verdugos que actúan desde el poder, se reduce a descubrirlos, dejarlos desnudos ante la historia y reivindicar de alguna manera a los de abajo, a los que en todas las épocas salieron a la calle a dar sus gritos de protesta. Me he propuesto no tener piedad con los despiadados”. Osvaldo Bayer, Historiador Argentino. Basta de represión, gases, y balas a quienes piensan distinto, a eso ya le dijimos "Nunca Más".

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