CONDENA
Justicia a medida del poder: el caso Malvino y la impunidad en Corrientes
El reciente fallo contra los responsables del crimen de Ariel Malvino, ocurrido en 2006 en Brasil, llega casi dos décadas después del brutal asesinato.
Análisis de Nueva Mirada
Eduardo Braun Billinghurst, Horacio Pozo y Carlos Andrés Gallino Yanzi fueron finalmente condenados a siete años de prisión, pero el largo proceso judicial y la serie de trabas que dilataron la causa son un reflejo del funcionamiento de la justicia cuando los acusados tienen vínculos con el poder.
Ariel Malvino tenía 21 años cuando fue asesinado en la playa de Ferrugem, Brasil. Durante una pelea en la que estuvo involucrado Gallino Yanzi, Malvino fue golpeado brutalmente y luego recibió un golpe letal con una piedra de gran tamaño en la cabeza.
A pesar de que los responsables fueron identificados rápidamente, las influencias políticas y económicas de sus familias lograron que el proceso judicial se demorara de manera insólita. Durante casi 19 años, los acusados lograron evadir la justicia mediante apelaciones, trabas burocráticas y la evidente protección de sectores del poder en Corrientes.
El juicio por jurados se realizó el jueves pasado en los tribunales de Garopaba, en Brasil, y condenó a Eduardo Braun Billinghurst, Horacio Pozo (h.) y Carlos Andrés Gallino Yanzi. Braun Billinghurst fue encontrado culpable de homicidio en grado de tentativa y Pozo (h.) y Gallino Yanzi de lesiones seguidas de muerte, siete años de prisión cada uno.
Desde el inicio, el caso estuvo marcado por la impunidad. Mientras la familia Malvino luchaba incansablemente por justicia, los acusados, con apellidos de peso en Corrientes, gozaron de una protección que se hizo evidente en cada instancia del proceso.
No solo la extradición a Brasil se demoró por años, sino que el juicio mismo sufrió postergaciones sistemáticas que mostraban una clara intención de evitar que el caso avance. Durante este tiempo, las familias de los acusados usaron su poder y contactos para dilatar la causa, evidenciando cómo la justicia actúa con una vara diferente según el peso de los apellidos.
"Agradecemos a todos aquellos que nos acompañaron en este penoso camino, a los testigos que dieron su aporte decisivo para el veredicto final,a la fiscal Mirela Dutra Alberton, quien hizo un alegato brillante y emotivo por tres horas, a la fiscal adjunta Luana Pereira, al primer fiscal de la causa, Fabio Lyrio, y a todo el personal del Ministerio Público de Santa Catarina”, se expresaron los padres de Ariel Malvino en un comunicado.
El hecho de que la condena haya llegado 19 años después es una muestra más de cómo la justicia actúa con rapidez para algunos y con una lentitud desesperante para otros. Si los acusados hubieran sido jóvenes sin apellido ni respaldo político, el juicio habría sido rápido y las condenas inmediatas.
Pero en Corrientes, los juzgados parecen responder más a los lazos de poder que a su deber de impartir justicia. Para colmo, la pena impuesta es de solo siete años de prisión, menos tiempo del que los padres de Ariel Malvino tuvieron que esperar para ver condenados a los asesinos de su hijo.
Lo que se sabe de los condenados en éstos casi veinte años de impunidad
Eduardo Braun Billinghurst dirige una empresa junto a su hermano Lautaro, dedicada a la venta de maquinaria pesada como representantes de una marca internacional. La madre de ambos, Nidia Billinghurst, es jueza de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Corrientes.
En el año 2011, Lautaro Braun Billinghurst participó de un accidente en la autovía Nicolás Avellaneda, que une Resistencia con Corrientes; en el que el vehículo que manejaba, un Audi Q-5, chocó violentamente desde atrás a un Volkswagen Gol Trend gris.
Dos personas, ambas iban en el Volkswagen, fallecieron. Más allá que fue imputado por doble homicidio culposo, Lautaro Braun Billinghurst no fue condenado.
Hasta no hace mucho tiempo, Braun Billinghurst daba charlas en la "Escuela de Líderes", organizada por la agrupación “La Generación”, vinculada a la coalición gobernante que encabeza el gobernador Gustavo Valdés.
El evento, orientado a jóvenes interesados en la política y el desarrollo empresarial, contaba con la presencia de ministros provinciales como Adán Gaya (Desarrollo Social) y Mariel Gabur (Industria, Trabajo y Comercio).
En ese marco, Braun Billinghurst disertó sobre desarrollo económico y productivo, sin que aparentemente su historial judicial haya sido un factor considerado por los organizadores.
Gallino Yanzi se mudó a Neuquén y con su pareja tiene una empresa turística en San Carlos de Bariloche, que ofrece excursiones y actividades como trekking, mountain bike y kayak.
Pozo trabaja en una empresa constructora propiedad de su familia. Su padre es diputado provincial por ECO-Vamos Corrientes.