CONFLICTO
Docentes marcharon y crece un clima que recuerda al 99 en Corrientes
El rechazo al 6%, los descuentos y el retroceso oficial reactivan un conflicto que escala y remite a la crisis que antecedió al Puentazo de Corrientes.
La movilización docente hacia Casa de Gobierno en Corrientes, este miércoles 25 de marzo, no fue un hecho aislado, sino la expresión más visible de un conflicto que se viene profundizando desde mediados de marzo. El rechazo al aumento salarial del 6% activó un proceso de organización que combinó gremios y autoconvocados, con protestas en toda la provincia y una creciente presencia en las calles.
El conflicto se amplió rápidamente: a las demandas salariales se sumaron cuestionamientos por condiciones laborales, sumas en negro y el deterioro estructural del sistema educativo.
La decisión del gobierno provincial de aplicar descuentos a quienes realizaron paro, lejos de desactivar la protesta, actuó como un factor de escalada. En algunos casos, las quitas alcanzaron porcentajes significativos del salario, generando una reacción inmediata y masiva del sector docente.
Ese punto marcó un quiebre. El conflicto dejó de ser únicamente paritario y pasó a expresar un malestar más profundo: salarios fragmentados, problemas en la cobertura de salud, gastos que recaen sobre los propios docentes y una sobrecarga laboral no reconocida.
Frente a la presión en las calles, el gobierno ensayó un retroceso parcial. Anunció la devolución de una parte de los descuentos y una modificación en su aplicación, limitándolos a determinados componentes del salario. Sin embargo, la medida no logró descomprimir el escenario. Las movilizaciones continuaron y el conflicto permanece abierto.
En ese marco, comienza a instalarse una lectura que trasciende la coyuntura. La persistencia del conflicto, la extensión territorial de las protestas y la centralidad del reclamo docente remiten, en términos históricos, a la crisis que atravesó la provincia en 1999. Aquella etapa estuvo marcada por salarios atrasados, conflictividad sostenida y una creciente articulación de distintos sectores estatales en la calle, con el sector educativo como protagonista.
Si bien los contextos no son idénticos, la comparación aparece cada vez con más fuerza en el discurso social y político. La marcha a Casa de Gobierno, la masividad de la protesta y la incapacidad oficial de cerrar el conflicto configuran un escenario en el que el presente empieza a dialogar con uno de los momentos más críticos de la historia reciente de la provincia.
Por ahora, no hay resolución a la vista. Y en ese marco, la referencia al 99 deja de ser una evocación lejana para convertirse en una advertencia concreta sobre el rumbo del conflicto.
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