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La economía y los escándalos erosionan la imagen de Milei
El deterioro económico, las denuncias de corrupción y el costo de sostener a funcionarios cuestionados empujan al presidente a su peor nivel de imagen.
Un análisis de Nueva Mirada Radio
La imagen del gobierno de Javier Milei atraviesa un proceso de desgaste que ya no puede explicarse por un único factor. La situación económica aparece como el principal motor del deterioro, pero en las últimas semanas se sumaron elementos políticos que profundizan esa tendencia.
El impacto del ajuste y la persistencia de problemas estructurales como la inflación, el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo comenzaron a erosionar el respaldo social que el oficialismo había logrado consolidar tras su triunfo electoral. Ese deterioro, que empezó a evidenciarse con mayor claridad desde febrero, hoy encuentra correlato en distintos estudios de opinión.
Según la consultora Atlas Intel, la desaprobación de la gestión alcanzó el 61,6%, mientras que la aprobación cayó al 36,4%, su nivel más bajo desde el inicio del mandato. En paralelo, la evaluación negativa del gobierno se ubicó en el 57,4%, consolidando una mayoría crítica.
Sin embargo, el escenario actual incorpora un elemento adicional: el peso creciente de las denuncias de corrupción. En particular, las revelaciones vinculadas al entorno más cercano del presidente comienzan a impactar directamente en su imagen.
Las controversias en torno al jefe de Gabinete Manuel Adorni —desde viajes cuestionados hasta la aparición de propiedades no declaradas— no sólo incrementaron la exposición negativa, sino que abrieron interrogantes sobre los estándares de transparencia del gobierno.
A pesar de la acumulación de señalamientos, la decisión presidencial de respaldarlo públicamente introduce un costo político adicional, al asociar de manera más directa esas denuncias con la figura del propio Milei.
A esto se suma el caso Libra, que en las últimas semanas volvió al centro de la escena tras la difusión de nuevas conversaciones y documentos. Las revelaciones no sólo amplían la magnitud del escándalo, sino que también refuerzan la percepción de posibles vínculos entre la promoción de la criptomoneda y beneficios económicos para figuras del entorno presidencial, incluyendo menciones al propio Milei y a su hermana, Karina Milei.
En paralelo, el frente digital —históricamente favorable al oficialismo— también muestra signos de deterioro. Un informe de Ad Hoc registra un aumento significativo de la negatividad en redes sociales. La conversación en torno a Adorni creció exponencialmente, con predominio de menciones negativas, mientras que el sentimiento digital hacia Milei supera el 50% de negatividad, en línea con los datos de encuestas tradicionales.
La coincidencia entre opinión pública y clima digital refuerza la idea de una tendencia más profunda. La economía, la corrupción y las decisiones políticas del propio gobierno comienzan a articularse en un mismo proceso de desgaste.
En ese marco, la imagen presidencial enfrenta un cambio de etapa. La narrativa de ruptura que impulsó su llegada al poder empieza a perder eficacia frente a una evaluación cada vez más centrada en los resultados y en la credibilidad.
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